Soberanía Alimentaria o dependencia tecnológica: el falso discurso agrícola del gobierno

A principios de este año, el gobierno hizo el lanzamiento del Plan Maestro de Rescate Agropecuario, anunciando la implementación de varias acciones bajo el discurso de la Soberanía Alimentaria. Las acciones se administrarán bajo modalidades distintas como los fideicomisos y otras, pero no distan mucho de lo que siempre se ha hecho desde el MAG en los distintos gobiernos.
En concordancia con el plan, durante las últimas semanas el gobierno ha publicitado innovaciones tecnológicas como el uso de mapas digitales y de drones para dispersar venenos y fertilizantes en las parcelas. En total sintonía con el estilo publicitario del gobierno, exagerado, volcado en la apariencia, la imagen y poco en el contenido, y hasta basado en falacias, todas estas acciones se quieren mercadear haciendo un uso vacío y falso del término “Soberanía Alimentaria”.
Según la Vía Campesina, el movimiento campesino internacional, creador de este concepto, la Soberanía Alimentariaes “el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo”.
Este concepto definido en 1996 se soporta en pilares como los siguientes: quienes producen y consumen los alimentos deben estar en el centro de la toma de decisiones de los sistemas alimentarios; el conocimiento campesino local tiene un alto valor; el alimento debe ser suficiente, sano, nutritivo, diversificado y debe ser para el pueblo; producir alimentos agroecológicamente cuidando la biodiversidad y los suelos; dar prioridad a la economía local y a las y los pequeños y medianos productores.
Basta leer y escuchar un poco para poder notar que la publicidad gubernamental está llena de términos como eficiencia, rentabilidad, asistencia técnica, productividad, modernización, desarrollo, tecnología, plan de negocios, análisis de mercado, inversión y otros. El gobierno no para de usarlos y relacionarlos con la Soberanía Alimentaria, pero si en verdad apostara por ella, llevaría a cabo acciones para promover y fomentar la biodiversidad, el conocimiento campesino, el derecho a decidir, la agroecología, los mercados locales campesinos, los alimentos sanos para el pueblo, la diversificación productiva, el consumo saludable y más.
Una verdadera Soberanía Alimentaria debe basarse en tecnologías sencillas que estén al alcance y bajo el control de las familias campesinas que producen alimentos sanos y libres de agrotóxicos. Sin embargo, las tecnologías que está promoviendo el gobierno necesitan de drones, laptops, mapas digitales y satélites que están manejados por las corporaciones y los técnicos. Usar drones para fumigar con agroquímicos no solo provoca dependencia tecnológica para los campesinos, sino que también contamina y daña la salud de la tierra y de las personas, y con ello contradice el falso discurso del gobierno cuando habla de Soberanía Alimentaria.
El gobierno quiere hacer creer a la opinión pública que, haciendo lo mismo de siempre, pero utilizando nuevas palabras, discursos y manejo mediático, es hacer las cosas diferente. Querer implantar nuevas tecnologías en los campesinos negando sus propios conocimientos, para hacerlos más dependientes de las compañías y de los técnicos y dañar su capacidad de reproducción biológica, es una práctica vieja que nada tiene que ver con la Soberanía Alimentaria que, desde hace 25 años, vienen proponiendo las mujeres y hombres campesinos del mundo.
El gobierno actúa en contra del logro de la Soberanía Alimentaria.
(Fuentes: medios de prensa, La Vía Campesina, página web del MAG).
