La crisis climática es un crimen que debe ser perseguido. Las grandes petroleras deben pagar y resarcir a las víctimas

Las empresas de combustibles fósiles han mentido durante décadas sobre el cambio climático, y la humanidad está pagando un alto precio en pérdidas humanas y en el empeoramiento de sus condiciones de vida por la actividad extractiva que ellas llevan a cabo. Las generaciones venideras heredaran el sufrimiento insoportable generado por la crisis climática. Nuestra única esperanza es frenar este ascenso inexorable de la extracción de combustibles fósiles para que nuestros hijos encuentren alguna forma de afrontarlo.
Todas las personas de la Tierra viven hoy en la escena de un crimen. Este crimen ha estado ocurriendo durante décadas, ha desplazado o matado a un número incalculable de personas en todo el mundo, ha causado daños económicos incontables por valor de miles de millones de dólares y ha devastado ecosistemas vitales y la vida silvestre. Ha afectado de manera desproporcionada a comunidades ya marginadas de todo el mundo.
Este crimen amenaza sobre todo a los jóvenes de hoy y pone en tela de juicio la supervivencia misma de la civilización. Sin embargo, los criminales responsables de esta devastación siguen prófugos e impunes. De hecho, continúan perpetrando su crimen e incluso ganan dinero con él, entre otras cosas porque su crimen sigue siendo desconocido para la mayoría del público.
El crimen en cuestión son los 40 años de mentira de la industria de los combustibles fósiles sobre el cambio climático; las mentiras de la industria han tenido el efecto de mitigar la conciencia pública y la acción gubernamental contra lo que los científicos dicen que ahora es una emergencia climática.
A partir de la década de 1990, las compañías petroleras gastaron millones y millones de dólares en campañas para confundir a la prensa, el público y los legisladores sobre los peligros que representa la quema de combustibles fósiles. Ya es hora de corregir estos errores. Hasta la fecha, las compañías petroleras, los ejecutivos a cargo de ellas, los propagandistas que han empleado y los políticos que han sido financiado han escapado a la culpa, y de procesos judiciales que les implicara pagar, ya sea a través de sanciones económicas o penas de prisión, por el inmenso daño causado a la humanidad y la naturaleza.
La humanidad no puede recuperar los 40 años perdidos por las mentiras climáticas de las grandes petroleras. Ahora es más que urgente que los países ricos y pobres abandonen los combustibles fósiles en favor de la energía renovable y otras prácticas climáticamente sostenibles. Igualmente, crucial, debemos fortalecer a nuestras comunidades contra los temibles impactos climáticos que, debido a nuestras décadas de retraso, ya no pueden evitarse.
(extractos de una publicación de Mark Hertsgaard en The Guardian, 30 de junio de 2021)
