¿Qué son los derechos humanos?
Universalmente, cada 10 de diciembre de cada año se conmemora el día de los Derechos Humanos, el cual es un día para pensar en la importancia de estas categorías que, conforme a la doctrina liberal de los derechos humanos, corresponden a todo ser humano por el simple hecho de ser humano.

Este día es el resultado de la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de la instauración y puesta en funcionamiento del Sistema Universal de los Derechos Humanos.
De la importancia, funcionamiento, fundamentación y positivación de los Derechos Humanos se ha hablado de sobremanera, así como de todas aquellas situaciones en las que estos han sido vulnerados, sea por el propio Estado o por personas particulares que, haciendo uso de su posición de poder, cometen atropellos en perjuicios de los empobrecidos. Con lo dicho, que es la doctrina y teoría dominante de los Derechos Humanos, parecer ser que en nuestra región los recibimos sin cuestionamiento alguno. Sin embargo, la realidad es otra, desde NuestrAmérica se ha hecho un ejercicio crítico de lo que son los Derechos Humanos, lo cual ha dado lugar a la formulación de una teoría crítica de los Derechos Humanos.
Esta teoría nos lleva a cuestionar qué son los Derechos Humanos. Desde la teoría liberal es fácil hablar de estos, hablar en abstracto, proclamar su universalidad y generalidad sin tomar en cuenta las realidades complejas de cada continente, de cada región, país y comunidad. En este orden de ideas, la teoría liberal de los Derechos Humanos ha servido para tapar las atrocidades de la matriz social de opresión –capitalismo, patriarcado y colonialismo-; puesto que estos sistemas articulados han usado los Derechos Humanos, en un sentido occidental, como mecanismos para ocultar el modelo extractivista, violento, opresor, desigual e injusto.
En este sentido, la teoría liberal habla de Derechos Humanos en un sentido ahistórico, es decir, sin tomar en cuenta las realidades, puesto que es la única forma en la que se puede hablar de Derechos Humanos de una manera auténtica; ya que al historizarlos aparecen realidades en los que se vuelven de difícil o imposible aplicación. En El Salvador, como en otras latitudes del mundo, los Derechos Humanos han sido utilizados para legitimar la injusticia, el robo y despojo de derechos de los más empobrecidos, de los negados y presentados por el sistema como personas delincuentes e improductivas.
En este país todo mundo habla de Derechos Humanos, de ellos habla Bukele, los Dueñas, los Poma, los Cristiani, los Saca, los Regalado; es decir, de Derechos Humanos habla la clase política, los oligarcas que han hecho riqueza a partir del robo y despojo, los empresarios, la gente de las comunidades; todas y todos hablando en un solo sentido de los Derechos Humanos: los Derechos Humanos son derechos que le corresponden a toda persona sin importar condiciones sociales, políticas, económicas, étnicas, culturales, ambientales etc.
Este discurso abstracto, ahistórico y general ha dado lugar a que se hable de Derechos Humanos durante el régimen de excepción, con la construcción de Valle el Ángel, Paseo del Prado, los desalojos en Tasajera, paseo del Prado, la cancha de Golf en Zaragoza, y un largo etcétera. Todos hablando del desarrollo, de la vivienda, del agua, del medio ambiente, de propiedad privada, de libertad económica, de libre determinación. El problema, entonces, radica en que no se habla de Derechos Humanos para qué y para quién, puesto que, como se ha venido diciendo, se habla de Derechos Humanos en abstracto; lo cual ha dado lugar a la opresión de comunidades empobrecidas, de poblaciones jóvenes, de mujeres, incluso, de la misma naturaleza.
Por lo dicho, estas categorías son, dentro del matriz social de opresión, mecanismos discursivos que maquillan, ocultan o tergiversan una realidad injusta, explotadora; son las categorías que le dan un rostro humano a sistemas que se alimentan de la violencia, de la muerte y del socavamiento de los más empobrecidos. Así, los Derechos Humanos no escapan de las lógicas de los sistemas que lo estructuran, la teoría liberal, de hecho, se ha encargado que los Derechos Humanos sirvan para lo que sirven.
Frente a esto, como ReverdES nos decantamos por defender los Derechos Humanos en un sentido concreto, en considerarlos como herramientas para librar luchas contra un sistema que deslegitima todo esfuerzo utópico que nace desde los sujetos excluidos; los Derechos Humanos son, entonces, productos socioculturales que alimentan el discurso y la acción de resistencia de toda comunidad que desea abolir el yugo del capitalismo, del patriarcado y del colonialismo.
