Crisis sanitaria en El Salvador

Ante la crisis covid 19 que se prolonga de manera indefinida, más el rebrote incontrolado del virus en el mes de septiembre, El Salvador ha puesto en evidencia la fragilidad de su sistema de salud y la carencia de políticas públicas efectivas para proteger a su población más vulnerable que carece de acceso al derecho humano a la salud y que sufre la embestida del virus.
Las condiciones sociales, ambientales y alimentarias, en que vive y se desarrolla la lucha por la sobrevivencia cotidiana de la mayoría de salvadoreños, no son las más óptimas, el modelo neoliberal ha seguido su curso y el avance del capitalismo digital con su ofensiva impositiva de la criptomoneda, que al parecer es la prioridad del Gobierno al estilo de un negocio privado con fondos públicos en esta coyuntura, por encima de un mejor acceso a la salud en cobertura y calidad para los más empobrecidos.
Según datos del MINSAL se tiene según este análisis que para el período de noviembre 2020 a febrero 2021, 684 mil personas (10% de la población analizada) se encuentran en condiciones de crisis o emergencia de inseguridad alimentaria aguda (Fase 3 o 4), siendo Ahuachapán el departamento más impactado y la población más afectada aquella que depende de actividades agrícolas y ganaderas, el sector informal en especial los pequeños comerciantes https://www.sica.int/documentos/informe-del-analisis-de-inseguridad-alimentari a-aguda-de-la-cif-el-salvador-noviembre-2020-agosto-2021_1_125920.html
Siete de cada diez salvadoreños viven en condiciones precarias, El Salvador es un país importador del 80 % de los alimentos que consume debido al desmantelamiento de su aparato de producción agrícola, el acceso a la canasta básica para el sustento de cada día, es cada vez más difícil en la crisis de la pandemia covid 19.
El sector informal cuya seguridad alimentaria depende de lo que venden diariamente está entre los más afectados juntamente con la población de la tercera edad y los que padecen enfermedades crónicas. Según la CEPAL, nuestro país es el segundo más deteriorado ambientalmente y deforestado de América Latina, estamos al borde del estrés hídrico, significa que esa situación socioambiental hace que su población corra graves riesgos y vulnerabilidad en materia de salud y calidad de vida y son proclives a contagios por la nueva cepa.
De parte del Gobierno hay ambigüedades que ponen en riesgo a los más vulnerables, con un sistema educativo deteriorado por la deserción escolar y el fracaso de la educación virtual por falta de recursos técnicos y capacitación docente; por un lado la Ministra de Educación anuncia irresponsablemente que es opcional que los alumnos asistan a clases presenciales y se es permisivo con el hacinamiento en centros de salud, el transporte colectivo, lugares de trabajo y eventos deportivos.
Los Gobiernos Locales ante la crisis sanitaria por covid 19, han quedado a la deriva como meros observadores, sin capacidad de coordinar atención social y medidas de prevención ante el ahogamiento financiero del Gobierno por la falta de entrega del FODES. Solo el diálogo, la inclusión, el abandono de las políticas neoliberales y autoritarias pueden abrir el camino a una sociedad saludable y sostenible en armonía con nuestra madre Naturaleza.
