Salvemos Vallé El Ángel
La campaña “Salvemos Valle El Ángel” no es solo una pelea por el agua: es el choque entre dos formas de hacer ciudad. Una, la de los negocios inmobiliarios que ven el territorio como cajero automático: urbanizar, perforar, vender y saquear. La otra, la nuestra: la del derecho a la ciudad, el agua como bien común y el barrio como casa, no como mercancía.
En ese sentido, las juventudes urbanas nos movilizamos desde la creatividad para defender nuestro territorio. Hacemos acción de calle, marcamos las paredes con “Fuera Dueñas”, practicamos artivismo, presentamos denuncias, tocamos puertas institucionales y realizamos plantones frente a quienes nos saquean. Lo que decimos es bien sencillo, pero, a la vez, cargado de un profundo significado de vida: Valle El Ángel no se vende, se cuida y se defiende. Porque las juventudes queremos una ciudad sustentable, accesible y habitable; fuera de las lógicas del capital financiero-inmobiliario que termina creando ciudades a su imagen y semejanza: inhabitables, insustentables y caóticas.
La campaña, así, politiza el hábitat y demuestra que el derecho a la ciudad no es solo acceso a vivienda o servicios, sino poder decidir sobre el modelo territorial, frenar el extractivismo urbano y construir otra ciudad posible desde abajo y con la tierra. Y eso, aunque suene serio, también se hace bailando.
