¡No a la Minería, Sí a la Vida!
En 2017, el pueblo salvadoreño celebró: la minería metálica quedó prohibida. Pero en diciembre de 2024, Bukele y su Asamblea oficialista resucitaron el monstruo minero con una nueva ley. La campaña “No a la minería, sí a la vida” no nació del miedo: nació del coraje colectivo de comunidades rurales, juntas de agua y familias campesinas que ya habían derrotado a la minería una vez, y están listas y dispuestas para volver a hacerlo.
No solo salimos a la calle: caminamos, firmamos, denunciamos, cantamos, bailamos. Hubo caminatas ecológicas, pegas de afiches, pinta de murales, conferencias, arte, música, volanteos, denuncias públicas y una recolección de firmas que parecía interminable.
La campaña aún no ha logrado derogar la ley, pero sí ha logrado algo enorme: dejar al gobierno y a la Asamblea públicamente señalados como cómplices del despojo. Las 150,000 firmas presentadas por las iglesias históricas en rechazo demostraron que la minería no la quiere nadie, excepto los de siempre. La lucha sigue, pero el mensaje ya retumbó en cada rincón: el agua no se vende, se cuida y se defiende. Y si ya ganamos una vez, podemos volver a ganar. Porque esta campaña no es solo una consigna: es un río de vida que no deja de fluir.
